Educar. Arte, ciencia y paciencia.

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sábado, 12 de julio de 2014

¿CELOS? NO POR FAVOR.


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ELOS? NO POR FAVOR.

EL QUE ES CELOSO, NO ES NUNCA
CELOSO POR LO QUE VE.
LE BASTA CON LO QUE SE IMAGINA.
(Jacinto Benavente)

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TENER CONFIANZA EN UNA PERSONA es creer en ella. La base de los celos puede estar en la desconfianza, de ahí que los celosos tengan entre otras esta característica.

            Los celos son una emoción que deriva de un exagerado afán de posesión en el plano afectivo.

            La persona celosa lo pasa mal y lo hace pasar mal a la persona objeto de sus celos, dado que esa desconfianza le lleva a una continua observación de su pareja: lo que hace, lo que dice, dónde está, cómo mira a los demás, etc., etc. En definitiva, un cúmulo de situaciones que dan lugar a continuas tensiones: el celoso, porque no está seguro de las actuaciones del otro, y el que es objeto de los celos, porque se siente acosado y vigilado, normalmente sin motivos.

            Alguna vez hemos oído la siguiente expresión: "Hay quereres que matan". Pues los celos pueden ser una "enfermedad de la que uno no se muere, pero que se puede morir con ella".



sábado, 14 de junio de 2014

sábado, 24 de mayo de 2014

SI OS QUERÉIS DE VERDAD , NO TENÉIS QUE TENER MIEDO A LOS HIJOS.


SI OS QUERÉIS DE VERDAD, NO TENÉIS QUE TENER MIEDO A LOS HIJOS.

LOS PADRES JÓVENES SON
ABUELOS JÓVENES.

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ES PENOSO VER EN LOS HOSPITALES a personas enfermas que carecen de un apoyo familiar. En muchas ocasiones esa soledad es una consecuencia directa de la falta de generosidad a la hora abrir las puertas a una nueva vida.

            El ambiente no está por la labor: "Un hijo, un problema; dos hijos, dos problemas".

            Estos miedos que atenazan a los esposos a la hora de abrir las puertas a la vida no son un problema de medios, sino de generosidad.

            Estamos inmersos en una sociedad de consumo, donde el "tener" prevalece sobre el "ser". Esto implica que el coche, o la segunda vivienda en la playa se antepongan a los "gastos" que tiene una nueva vida.

            La generosidad en este terreno es un signo visible del amor de los esposos. El esfuerzo que conlleva sacar una familia numerosa se ve recompensado por la certeza de que nuestra vida y nuestros sacrificios han estados orientados al "ser" más que al "tener" y como consecuencia palparemos aquellas palabras de la Biblia que el sacerdote "profetizó" en la celebración de nuestro matrimonio: «Que en vuestra ancianidad veáis a los hijos de vuestros hijos».
           
            Qué bueno es sentirse útil.

domingo, 4 de mayo de 2014

PREMIO EXTRAORDINARIO


PREMIO EXTRAORDINARIO

Las madres que entienden que lo más importante de la vida es Dios, el marido y los hijos. POR PIADOSAS


martes, 15 de abril de 2014

LOS HIJOS NO PUEDEN DIVIDIR, TIENEN QUE UNIR.



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OS HIJOS NO PUEDEN DIVIDIR, TIENEN QUE UNIR. SI NO ES ASÍ, NO QUIERES BIEN A TUS HIJOS.

NO UTILIZARLOS COMO
ARMA ARROJADIZA.

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UN ALUMNO INTERNO SE ENTERA de sus desastrosas notas y manda un mensaje a su madre:
            —Mamá, muchos suspensos: prepara a papá.

 A los dos días, justo antes de la inminente partida del hijo para sus vacaciones, la madre contesta:
            —Papá preparado; prepárate tú.
           
            Los padres son los primeros educadores de sus hijos, y en algunas ocasiones, a la hora de ejercitar este derecho, surgen problemas entre los esposos. Aunque analicen conjuntamente el problema, no siempre se está de acuerdo en la solución. Pero esto no debe suponer aparcar el problema, lo que en la mayoría de los casos, no haría otra cosa que agravarlo. En esta situación, una de las partes, tendrá que ceder y hacer suyas las medidas que finalmente se adopten.

            Pero si la decisión tomada no sale bien, nunca se le debe echar en cara a la otra parte que su solución no haya sido efectiva. En todo caso, habrá que analizar nuevamente la situación y afinar con la experiencia que dan los errores.  


lunes, 24 de marzo de 2014

LA SUPERPROTECCIÓN A LOS HIJOS NO ES AMOR, ES MIEDO.



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A SUPERPROTECCIÓN A LOS HIJOS NO ES AMOR, ES MIEDO, Y CREA TENSIONES ENTRE          LOS PADRES.

DE PADRES MIEDOSOS SALEN
HIJOS MIEDICAS.

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LE DECÍA UNA MADRE A SU HIJO que era piloto de aviación:
            —Hijo mío, ten mucho cuidado, vuela bajito y despacio.

            Dicen también que las madres abrigan a sus hijos según el frío que... ellas tengan. Hay quien define un jersey diciendo que es la prenda que las madres ponen a sus hijos cuando ellas tienen frío.

Muchas veces, nuestros propios miedos nos llevan a ver peligros en el devenir de la vida de nuestros hijos. Esta situación se agrava cuando comienzan a tener cierta autonomía y ya no podemos controlar todos sus movimientos.

Esos miedos intranquilizan excesivamente, y acaban en una inestabilidad que se traslada a las relaciones matrimoniales.

En ocasiones es fuente de discusión, dado que tenemos que conjugar el peligro potencial que existe en la sociedad, con la libertad de nuestros hijos y aquí surgen las discrepancias:
—Así, no se puede ser, estás metiéndole el miedo en el cuerpo al niño continuamente.

O esta otra:
—Tú eres muy tranquilo y te da todo igual.

Y un largo etcétera que todos hemos oído o expresado en alguna ocasión. Estas situaciones se dan frecuentemente por la incapacidad que tenemos los padres de resolver los problemas que plantean nuestros hijos.     

No es un tema fácil, pero lo que no debería ocurrir es que se convierta en motivo de problemas en las relaciones matrimoniales. Habrá que tomar una decisión y aceptar las consecuencias.

Decía Winston Churchill: —“Me he llevado sufriendo cincuenta años por lo que nunca ha llegado a suceder”. Cuántas discusiones por los dichosos miedos.



domingo, 9 de marzo de 2014

UNA VISIÓN CRISTIANA DE LA VIDA ES UN SEGURO PARA EL MATRIMONIO



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NA VISIÓN CRISTIANA DE LA VIDA ES UN SEGURO PARA EL MATRIMONIO.

AMARÁS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS,
Y A “TU MUJER O A TU MARIDO”
COMO A TI MISMO.

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HAY SITUACIONES DIFÍCILES en la vida matrimonial en las que entran ganas de tirar la toalla; sólo la Fe, la Esperanza y la Caridad pueden dar sentido  a dichas circunstancias, que en el fondo, purifican el amor de los esposos, pues les hacen fuertes en las contradicciones.

            Si me permitís el atrevimiento, a mí me sirve este enfoque —muy personal— de las virtudes teologales: Fe es ver la mano de Dios en todas las cosas; Esperanza es aguantar el “tirón” y Caridad es  poner “buena cara” por dentro y por fuera. Quizás esta última sea la que más cueste, sobre todo poner buena cara por dentro, dado que para poner esa cara hay que saber perdonar de corazón.

            Ante las contrariedades y los problemas, nos tendríamos que preguntar: ¿En qué quiere Dios que mejore? Dios no cose sin hilo. Se vale de estas causas segundas —los aparentes problemas— para que seamos más humildes, más sencillos, más generosos; en definitiva, más santos. Si no nos hacemos esta pregunta, estaremos dando la espalda a Dios, y nos quedaremos en un vacío existencial que dará lugar a la desesperación.

            No me resisto a transcribir un pasaje de  la carta de San Pablo a los corintios, donde hace una glosa sobre la Caridad —el amor—: «La caridad es longánime, es benigna; no es envidiosa, no es jactanciosa, no se hincha, no es descortés, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa mal; no se alegra de la injusticia, se complace con la verdad; todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera». ¿Verdad que estas disposiciones son un seguro de vida para nuestro matrimonio?
                        No quiero dejar pasar por alto que en muchas ocasiones y por razones varias, estamos un poco abandonados en lo que se refiere a nuestra vida como cristianos. La falta de formación, los malos ejemplos y, la mayor parte de las veces, nuestra dejadez, han dado lugar a que seamos unos cristianos de “tercera división”. Tenemos las cuatro ideas que aprendimos en el seno de nuestra familia y las que recibimos en el colegio, despreocupándonos de profundizar en una fe adulta para afrontar los problemas de adulto.

            Me viene a la memoria la siguiente historia: Sevilla; madrugá del Viernes Santos, barrio de la Macarena. En la barra de un bar, se apoya un señor con algunas copas de más. Al local entra un romano —“armao” de la Macarena—. El de la barra, al observar su presencia, se lanza hacia él golpeándole y lanzándole todo tipo de improperios. La clientela, atónita ante el espectáculo, los separan y le increpan:
            —¿Pero qué le ha hecho este hombre? ¿No le da a usted vergüenza?
            A lo que el borracho responde:
            —¿Pero es que no se han enterado ustedes de lo que han hecho estas gentes? ¡Éstos, éstos fueron los que mataron a Jesucristo!
            —Pero hombre de Dios, si eso fue hace veinte siglos.
            —Bueno y qué —responde el borracho—, pues yo me he enterado esta mañana.

            Esto que no pasa de ser una anécdota, nos puede ocurrir con asuntos básicos para nuestra vida de cristianos. Por eso la formación —que no termina nunca—, tiene que ser una constante en nuestra vida.