Educar. Arte, ciencia y paciencia.

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martes, 24 de diciembre de 2013

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!



    Para todos los matrimonios del mundo. Con el deseo de que nuestros hogares sean luminosos y alegres; y con la esperanza de que EL NIÑO DIOS, nos ayude a conseguirlo.
    Un fuerte abrazo.


viernes, 13 de diciembre de 2013

FALTA DE VENCIMIENTO PERSONAL



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A MAYORÍA DE LOS PROBLEMAS VIENEN POR FALTA DE VENCIMIENTO PERSONAL.

SI DESPUÉS DE CADA DISCUSIÓN ANALIZÁRAMOS LA CAUSA QUE LA MOTIVÓ, EN UN 99 POR CIENTO DE LOS CASOS ESTÁ LA COMODIDAD PERSONAL: EL QUERER IMPONER NUESTRO PUNTO DE VISTA, NUESTROS CAPRICHOS. EN DEFINITIVA, EL EGOÍSMO QUE NO ES COMPATIBLE CON LA VIDA MATRIMONIAL.

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LOS PROBLEMAS COMIENZAN por pequeños detalles de caprichos y comodidad que la soberbia y el egoísmo convierten en un incendio que durará mientras este alimentado por la "leña" que arrimemos a la discusión.

La pereza es fuente de muchos problemas, y cuando uno no tiene ganas de hacer algo, siempre tiene que buscar una excusa. En muchas ocasiones la argumentación es tan mala que la situación salta por los aires. La solución: estar siempre disponible.

En esta faceta de la comodidad, el hombre suele dejar en manos de la mujer muchos quehaceres que deberían compartir. Esta frase que le gusta repetir a un buen amigo la refleja: —Yo, las cosas importantes: el precio del petróleo, el conflicto de Oriente Medio, la liga de campeones... De todo lo demás, se encarga mi mujer".

Otras veces es la mujer la que no se deja ayudar en tareas en las que se considera imprescindible o que los demás no hacen como a ella le gustaría. Así se agotan y fácilmente caen en el mal humor.

En otras ocasiones el estado anímico origina la sensación de que el mundo está contra nosotros. Me acuerdo de la historia de un señor que se presentó en la consulta médica. El doctor le pregunta:
—¿Qué le pasa.
El paciente poniéndose de pie comenzó a señalar con el dedo distintas partes del cuerpo:
—Mire, doctor, debo estar muy grave porque me duele en todas las partes que le he señalado con el dedo.
El médico se quedó extrañado al ver la extensión de la zona dolorida. Después de pensar unos segundos, le dijo al paciente que extendiese la mano que había utilizado para indicarle las zonas afectadas por el dolor. Al tocarla, el paciente dio un fuerte grito, y el médico con tono jocoso le dijo:
—Mire, a usted lo que le pasa es que tiene el dedo índice fracturado.

Esto nos puede ocurrir, y tendríamos que pensar que quizás el problema sea yo y no los demás.
 
            Sería conveniente, que después de cada discusión, analizásemos cuál fue el punto de ignición y cómo se podría haber evitado. Este análisis nos demostrará —en la mayoría de las ocasiones— que hubiera sido tan fácil evitarla…


viernes, 29 de noviembre de 2013

OJO CON LA BOLA DE CRISTAL




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JO CON LA BOLA DE CRISTAL: NO IMAGINEMOS LO QUE EL OTRO NO HA DICHO. EN CASO DE DUDA, PREGUNTEMOS. LA IMAGINACIÓN ES LA LOCA DE LA CASA.

EL LADRÓN CREE QUE TODO EL MUNDO ES DE SU CONDICIÓN.

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ES EVIDENTE QUE LA CONVIVENCIA conlleva que los esposos se conozcan, y una mirada o un gesto sirvan para transmitir un sentimiento. No obstante, como decía Santa Teresa de Jesús, la imaginación es la loca de la casa y uno se puede montar una película que acabe dañando las relaciones matrimoniales.

Lo mejor es hablar y despejar las sospechas que uno pueda tener sobre las actuaciones o los comentarios del otro. No quedarse nada dentro, hay que darle salida a nuestras inquietudes, pues al igual que el agua, la que no corre se estanca, se corrompe, y produce malos olores.

No hay nada peor que la desconfianza. 

miércoles, 13 de noviembre de 2013

EL CABEZA DE FAMILIA



Siempre se ha dicho que el hombre es el cabeza de familia; sin embargo,  en mi casa es mi mujer "la que lo lleva todo en la cabeza":
-Hoy hace cinco años que Álvaro se partió el brazo.
-Si vas a bajar, no se te olvide tirar la botellas de plástico   que hay detrás de la puerta
Pero lo que más miedo me da es cuando me llama con voz inquisidora:
-Alberto  –y ya sé que he hecho algo mal-: ¿Tú has tocado   en el tercer cajón de la mesa de la cocina?
La respuesta tiene que ser:
- ¿Por qué?
(Para que me de tiempo a buscar una justificación al desaguisado).
- Es que no está el tubo de pegamento.
-No te preocupes, lo estoy utilizando.
   (Dónde "porras" habré puesto el tubo de pegamento). 


jueves, 31 de octubre de 2013

DIÁLOGO



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IÁLOGO, ES DECIR, TENER METAS EN COMÚN, PLANES PARA EL FUTURO QUE MEJOREN EL PRESENTE.

LA JUVENTUD DEL MATRIMONIO
ESTÁ EN LOS PLANES

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LA COMUNICACIÓN EN EL MATRIMONIO es fundamental. Se puede ir perdiendo con el tiempo hasta llegar a un distanciamiento que disminuye la calidad de nuestras relaciones.

            Para que haya dialogo tiene que haber comunicación, es decir, un emisor, un mensaje y un receptor; si falla uno de estos tres elementos, la comunicación se hace muy difícil.

            El emisor habla con la intención de enviar un mensaje al receptor, que debe ser lo más sincero y llano posible, para que se entienda claramente, cosa difícil dada la complejidad de la mente y la psicología humanas. No obstante si el mensaje es atrayente, la atención y el interés están asegurados, dando lugar al diálogo.

            He ahí la importancia de tener planes y metas en común para que sea necesario conversar abiertamente y afrontar con éxito los mismos objetivos. En definitiva, tirar del carro en una misma dirección.

domingo, 20 de octubre de 2013

EL VERDADERO AMOR MÁS QUE EN PERDONAR ESTÁ EN COMPRENDER


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A CONVIVENCIA MATRIMONIAL DEBE BASARSE EN COMPRENDER, DISCULPAR Y PERDONAR.

EL VERDADERO AMOR
MÁS QUE EN PERDONAR
ESTÁ EN  COMPRENDER.

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ANTE UNA SALIDA DE TONO DEL OTRO, lo primero que uno tendría que preguntarse es: ¿Qué le pasará para que me haya respondido de esta forma?

            Esta reacción sería la ideal. La convivencia nos debe llevar a conocernos y saber descubrir el motivo de fondo que da lugar a una respuesta desagradable y destemplada.

            Y tratar de disculpar, que estas situaciones son pasajeras y se solucionan sencillamente con un silencio lleno de comprensión y cariño.
            Pero si la situación persiste, habrá que preguntar el porqué, analizar las causas que dan lugar al conflicto y tratar de buscarle una solución. A veces no entenderemos el porqué; en estos casos nuestra comprensión será "disculpar y perdonar sin entender", señal evidente de que nuestro amor es verdadero.

miércoles, 9 de octubre de 2013

ANTE CUALQUIER CONFLICTO, LA CULPA SIEMPRE ES DE LOS DOS.



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NTE CUALQUIER CONFLICTO, LA CULPA SIEMPRE ES DE LOS DOS: EL QUE CREA QUE LLEVA RAZÓN, QUE SE CALLE. Y EL QUE CREE QUE NO LA LLEVA,  POR ESO MISMO, QUE SE CALLE TAMBIÉN.

UNO, POR EQUIVOCARSE, Y EL OTRO,
POR NO DAR SU BRAZO A TORCER.

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—OYE, ¿por qué estás tan gordo?
            —Por no discutir.
            —Venga, no será por eso…
            —Bueno. Si tú lo dices, no será por eso.

            Hay un refrán muy conocido que dice: «Para que dos no discutan, basta que uno no quiera».

            En una discusión siempre hay dos opiniones que entran en conflicto. Cuando el tema es opinable, la discusión sería de besugos, ya que los dos pueden tener sus propias razones y ninguno ha de sentirse equivocado.

            En otras ocasiones la razón está objetivamente de una parte, es decir uno lleva la razón y el otro no. Lo ideal entonces es que la conversación y el razonamiento lleven al otro a aceptar lo evidente. No obstante puede ocurrir que la otra parte no acabe de entender o de ver la solución. En ese caso, de nada serviría perder los nervios ante la sinrazón del otro, y por lo tanto, lo mejor sería posponer la cuestión para otro momento.

            No es un tema fácil. Incluso el que cree que lleva la razón lo tiene más difícil. Y si esto ocurre  en las dos direcciones, el conflicto está servido.
 
            Todo conflicto tiene un proceso. Hay una primera etapa de incubación en la que el estado de ánimo está predispuesto —por cansancio o por otras causas— a no pasar ni una; se busca cualquier nimiedad para organizarla:

            —¡Me estas buscando y  me vas a encontrar!
            La segunda etapa es la del desahogo: las partes en conflicto pierden los papeles y tratan de llevar el agua a su molino. Y la tercera, la de agotamiento": una de las partes cede sin conceder y la calma tensa —al igual que después de la tormenta— vuelve al seno familiar.

            En condiciones normales el tiempo y el perdón dan lugar a la reconciliación; no obstante cuando es el carácter de uno el que da lugar a continuos enfrentamientos, al otro se le pueden pasar por la cabeza muchas cosas: «Estoy cansado de ceder». «Es que no le dirijo la palabra mientras no me pida perdón». «No le dejaré pasar ni una más». «Me pondré a su altura y le haré lo mismo yo a él», y un largo etcétera.     

            No te lo aconsejo plantear una contienda en plan guerra fría o guerra de trincheras. La experiencia es de todos conocida: en toda guerra hay vencedores y vencidos. Y si uno tiene además una visión cristiana de la vida, todas las circunstancias adversas pueden ser encauzadas con mayor plenitud humana.